lunes, 11 de agosto de 2014

Caja secreta o como reciclar un libro horroroso

Hellouses a todos.

Cuando vi hace unos días la convocatoria del equipo de diseñadoras de Up&Scrap no me lo pensé. Tenía que apuntarme. ¡Quiero ser una ladybug!

Hubiese hecho un álbum, ya que últimamente estoy con encuadernaciones experimentales pero por salirme un poco del tiesto (y por tener una excusa para usar mis papeles de Tilda), decidí hacer un libro con un compartimento secreto. Puesto que nunca lo había hecho todo el proceso ha ido un poco entre la intuición y la improvisación, pero una vez terminado, puedo extraer la mejor secuencia de pasos para poder enseñaros a haceros el vuestro.




El tutorial, además, se divide en 2 partes: la parte estructural y la parte de decoración, más de scrapbooking.

Lo primero es encontrar un libro que poder destrozar. Si tienes un libro con pastas duras y bonitas que quieras usar tal cual, sólo necesitas la primera parte del tutorial. En mi casa era un tema peliagudo. Somos muy fans de los libros y destrozar uno no era una opción. A lo mejor si hubiese tenido paciencia hubiese encontrado un libro en el rastro por poco dinero pero la paciencia a veces no es lo mio. Total, que mi sister tenía un catálogo de una exposición horrorosísima y no lo quería, así que me lancé a hacerle un lavado de cara total.


Como se puede apreciar la portada en sí ya es un MELODRAMA y como tenía las pastas blandas, cogí un trozo de cartón (en mi casa se guardan todos los cartones para mis trabajos) para hacerle unas pastas duras que le dieran más cuerpo. Los demás materiales son muy básicos: cola blanca, tijeras, regla, lápiz y un cúter.


Abrimos el libro por alguna de las primeras páginas. Importante, tenéis que dejar AL MENOS UNA sin cortar, para utilizarla como acabado final (luego lo entenderéis). O podéis apartar unas pocas o muchas, eso ya va en el gusto de cada uno. Es más que nada por si queréis tapar el hueco con más páginas, en un suponer de que alguien lo abra. Yo en principio dejé unas cuantas, en parte porque quería tener la opción de camuflar la caja y en parte porque no sabía si iba a conservar las guardas, pero luego acabé cortándolas todas menos una, la que se usa para tapar y punto.

Marcamos con lapiz un cuadro para delimitar la zona que vamos a vaciar del libro. En mi caso, 2 cm de margen por cada lado. Y con la regla, el cúter y perseverancia, se va vaciando el libro poco a poco. Algunos tutoriales que he visto recomiendan pegar primero el libro y luego cortar. La verdad es que da un poco igual.


Poco  a poco se van sacando páginas del hueco.


Y la caja va cogiendo profundidad.



Llegados a este punto, se me caía la mano a pedazos. La verdad es que es durillo el proceso, pero bueno, yo me puse una película para no aburrirme.


Cuando tengáis el hueco todo lo grande que queráis, se pega todo con cola blanca. Por dentro y por fuera. Como yo pensaba forrar las pastas, no quería que se me pegasen al bloque todavía, así que puse otro cartón para separarla y protegerla. Echad la cola con alegría.


Como también quería proteger las páginas y la tapa de delante, simplemente puse un folio. Se me cerró un plis y ya se me había quedado pegada la primera hoja, pero no hay problema. Se pone bajo peso un rato hasta que seque y podemos seguir.


Cuando se seque el mamotreto, si tenéis como yo un folio pegado se le arranca sin muchos miramientos, ya que cuando peguemos encima la página que estamos reservando, va a quedar lisito y perfecto.


De hecho, si tu libro es bonito (o es feo pero precisamente por eso va a ser una caja secreta), y no vas a forrarlo, ya puedes pegarle la hoja final, pero con tu permiso yo me lo reservo para más adelante ;) Ahora voy a explicar como añadir unas pastas gruesas y forrarlas.

Primero se cortan las dos piezas, simplemente tomando el libro como referencia (yo las corté un pelín más grandes).


Para forrarlas, y la decoración en general, estos son todos los materiales que usé. Pero aunque yo lo haya forrado de papel de scrapbook, se me ocurre que quedaría muy bien en tela, o de cuero.


Cortamos papel para las pastas dejando aproximadamente un dedo de margen por cada lado y se recortan las esquinas. Pero ¡ojo! yo metí la pata porque siempre lo hago así, pero para forrar el libro tenía que haber dejado la parte que va dentro intacta para un acabado perfecto. Es decir, sólo hay que cortar las esquinas de la derecha de la tapa trasera y las de la izquierda de la tapa delantera.


Se pone cinta de doble cara en el filo del papel y se coloca tal como se ve en la foto para forrar las tapas originales. Yo además suelo poner una tira de cinta ancha en el centro del cartón, para asegurar.


Se doblan las solapas hacia adentro y ¡tachán! Lo que era un catálogo horroroso ahora es un señor libro con pastas duras y forradas de un papel precioso (como cualquiera de Tilda, claro).



Para acabar el lomo, le he puesto otra tira de papel, con mucha cinta de doble cara, para que aguante el movimiento de abrir y cerrar sin despegarse.


Cambia la cosa, ¿eh? Aquí se aprecia el pequeño defecto que os comentaba por haber cortado las cuatro esquinas del papel.

La elaboración del proyecto se prolongó hasta el día siguiente y me animé a vaciar un poco más. Esta señora con cara de estar regañándome me pareció una señal del universo para parar y pegué la página que he mencionado 20 veces (y le corté el hueco, claro).


Y así se quedan tapadas las marcas de lápiz, y el papel lleno de cola.


Aproveché que pegaba la cubierta trasera al bloque para darle otra capa de cola a las hojas.


Acabé el interior como veis. Pinté el interior del corte de las hojas con pintura blanca, tapé a la señora de mal genio con un papel decorado igual que el que usé como guarda de la portada y además lo enmarqué todo de washi-tape.



Ahora viene lo más divertido: ¡decorar! Y con los pads de Tilda suele ser bastante fácil (os prometo que no me paga nada, es que idolatro a Tone y todas sus creaciones). Unas cuantas decoraciones de las hojas de figuras troqueladas y... voilá!


Para rematar el proyecto quise añadirle una cinta elástica con doble objetivo: estético y de seguridad, para asegurar que si pongo el libro en vertical, no se abra y se salgan las cosas que haya guardadas dentro. Sólo necesitamos estas pocas cositas, e incluso podéis ahorraros la crop-a-dile y los ojales, simplemente cosiendo la cinta por los extremos.


Y así queda con la cinta fija a la portada. ¿No es una cucada?






Y dentro podéis guardar toooodas las cositas y secretos que queráis.




Espero que os haya gustado el proyecto. ¡Besis!


2 comentarios:

Pilar Camacho dijo...

Qué chuladaaa!!! Me encanta la idea y te ha quedado estupendo.

PrincesaGalleta dijo...

Gracias por tu comentario! Me alegro de que te haya gustado! ^_^